domingo, 11 de mayo de 2014

INFORMACIÓN, PREVENCIÓN Y FORMACIÓN. POR UNA MAYOR SEGURIDAD DE LAS PERSONAS ALÉRGICAS!

Han pasado ya algunos días desde que la trágica noticia de la muerte de un niño alérgico a alimentos durante una visita escolar a una granja escuela, presuntamente, por un shock anafiláctico, nos sacudiera a todos el cuerpo y el alma.

Lo primero que quisiera hacer, desde estas líneas, es dirigirme a su familia, acompañándola en ese sentimiento tan devastador que están sintiendo y enviarles todas las fuerzas de las que soy capaz.
 
Desde el triste momento del suceso, las informaciones que nos llegan no son muy aclaratorias sobre qué fue lo que realmente ocurrió. Entiendo que se están investigando y que, para que esas investigaciones se hagan con rigor, deben pasar una serie de días. Por tanto, no será el motivo de esta entrada buscar culpables sobre lo ocurrido, no sería prudente ni responsable.
 
Lo que me lleva a redactar este post, por la preoupación que me causa, son las malas informaciones que llevan a error manifiesto de las causas originarias, que sí estaban probadas y eran conocidas, de las que partía el pequeño y que podían ocasionarle una reacción como la que, parece ser, ha sufrido. Me estoy refiriendo a su alergia a la proteína de la vaca y asma bronquial.
Hemos oído en muchos medios hablar de su ¡¡¡alergia a la lactosa!!!, o de cómo el yogurt no pudo haberle ocasionado la muerte por ser ¡¡¡sin lactosa!!!, u otras muchas perlas que han salido de la boca o la pluma de los periodistas. Lo cual demuestra que la desinformación sobre la alergia a alimentos es muy grande, y estos errores garrafales no hacen si no aumentarla y exponer, aún más, a los alérgicos a fatales riesgos.
Una de las consecuencias de esta desinformación ha sido la reacción de una parte de la sociedad, que aún continúa insensible a esta enfermedad. Hay quien tacha a los papás que tenemos hijos alérgicos de exagerados, porque la muerte de este pequeño se considera un caso aislado y poco probable. E, igualmente, hay incluso quien se atreve a culpar a los padres que enviaron a su hijo de excursión sabiendo que era alérgico (????!!!!).
También hemos visto cómo sí que se muestra especial cuidado en manifestar en las informaciones que todo apunta a un accidente, algo que me parece fundamental resaltar. Un pequeño accidente, por mínimo que sea, puede ocasionar la muerte de un niño alérgico a alimentos o látex (no intolerante a la lactosa, algo totalmente diferente).
 
Todo esto me parece suficiente para que este infeliz acontecimiento suponga un punto de inflexión en nuestra manera de actuar como personas afectadas por la alergia a alimentos.
Sería muy injusto para nuestros hijos dejar que esta situación pueda volver a repetirse por no haber hecho lo suficiente en relación a 3 puntos básicos:
 
- Información, de lo que supone la alergia alimentaria y sus patologías asociadas y, también, sobre las diferencias existentes con otras enfermedades que puedan llegar a parecer similares y confundirse, con el riesgo mortal que dicho error puede conllevar.
Creo que, dado el lugar desde el que partimos, esta información debe iniciarse por parte de los afectados y sus familias. Y, además, exigiendo a las administraciones que hagan la parte que les corresponde.
- Prevención, en el sentido de evitar las situaciones que puedan suponer un riesgo para la persona alérgica y, en especial, para el niño alérgico, más vulnerable que el adulto, evidentemente.
Esta precaución debe recaer sobre el enfermo (desde que sea capaz de tener conciencia de su enfermedad) y su familia, pero no sólo sobre ellos. La sociedad debe, también, mostrarse activa en este punto.
La comunidad educativa, en los casos de niños alérgicos, de los que son responsables en horario escolar.
Los agentes sanitarios, cuando administran medicación u ofrecen dietas a los pacientes hospitalizados.
Las empresas, etiquetando responsablemente y ofreciendo alternativas a los alérgicos a alimentos o látex, en cuanto a productos o servicios a ofertar.
Y, por supuesto, en primera y última instancia, la administración, que tiene la obligación de velar por todos nosotros, en lo que a seguridad, salud e igualdad se refiere, y articular los medios necesarios para ello.
- Formación, para saber identificar los síntomas de una reacción grave, que pueda comprometer la vida, y actuar sin dilación, administrando la medicación de rescate. Así evitaremos que las consecuencias sean mortales, si llegase a producirse un accidente ocasionado por un fallo durante la prevención.
Lógicamente, por ser los primeros interesados, las personas con alergia y sus familias, deberán formarse adecuadamente. Pero, también las instituciones y lugares públicos deberían formar a su personal y dotar de medios adeuados para tratar un posible shock anafiláctico, al igual, por ejemplo, que ya se dispone en estos espacios de un desfibrilador semiautomático para tratar las paradas cardiorespiratorias.
 
Por todas estas razones, considero fundamental abrir un nuevo camino para nuestros hijos alérgicos y para los alérgicos que vendrán (desgraciadamente, esto va a más y nadie está exento de desarrollar una alergia en cualquier momento de su vida). En entornos cercanos o los que no lo sean tanto. En situaciones cotidianas o extraordinarias. Individualmente o como colectivo asociado; como afectado, familiar o vecino; como profesor o sanitario o político; como persona. ¡¡¡Actuemos!!!

¡¡¡Mayor seguridad para las personas alérgicas!!!

 
 

4 comentarios :

  1. Hola. He leído tu entrada y yo también estoy muy sensible con respecto a éste tema.
    Tengo una hija alérgica a la proteína de la leche de vaca y empezando por mi suegra, que no se toma en serio lo de la alergia y es capaz de darle cualquier trozo de pan , sin ni siquiera preguntar si tiene trazas, y ajena a ello, no le da ni la más mínima importancia.
    Me da pánico pensar que cualquier error, pueda llevar a mi hija a un caso extremo. Algo parecido a lo que le ha ocurrido a éste niño en la granja escuela.
    Lo tengo decidido, si en los sucesivos años, mi hija continúa con la alergia (pues dicen que se pueden quitar a los pocos años) , a cualquier sitio donde vaya mi hija, irá con una etiqueta tipo acreditación colgada de su cuello para que JAMAS ocurra ningún error entre las personas que tenga a su alrededor. Lo he decidido a raíz de la noticia del fallecimiento de un pobre niño de 6 años al que nunca le tendría que haber ocurrido nada parecido.
    Perdona por el tostón que he soltado, pero es que estoy especialmente sensible con este tema. Y para colmo, lo ha venido a culminar el accidente de autobús de los niños de Extremadura.
    Y pensar que hace dos semanas mi hijo de dos años fue a una excursión en autobús a una granja escuela!!!
    Se me estremece el alma.
    Un saludo.

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    1. En primer lugar, Mónica, gracias por pasarte por aquí y comentar la entrada.
      Tal y como tú nos dices, las personas desconocedoras de este tema son muchísimas, y en todos los ámbitos, incluso, el familiar. Este desconocimiento les lleva a no valorar el riesgo de la alergia en su justa medida. Por eso, es fundamental la información que nosotros, como afectados, podemos dar.

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