lunes, 17 de febrero de 2014

TIPS PARA COMPRAR APTO

Hace casi cuatro años que empecé, por primera vez, a mirar etiquetados de alimentos para descartar aquellos que contuviesen proteína de vaca, pues comenzaba una dieta de exclusión de ésta debido a la lactancia materna de mi hijo, del que sospechaba una alergia a la misma.
Tiempo después, añadí una larga serie de alimentos más, para concluir, finalmente fijándome en 3, leche, ternera y huevo, durante largo tiempo.
Desde entonces aquí, ha llovido mucho (o poco, depende de con qué se compare) y a fuerza de éxitos y fracasos hemos ido incorporando nuevos puntos donde fijar nuestra atención a la hora de discriminar alimentos, nuevos lugares donde buscar y desterrando otras formas que no nos han sido útiles.
Nos parece interesante compartirlos aquí, por si a alguien pudieran serle provechosos. También nos serviría de ayuda que os animaseis a enumerar los vuestros con nosotros.

Empezamos por fijarnos en los ingredientes que contiene el alimento para, de esta forma, evitar aquel al que somos alérgicos. Para ello hay que saber que el mismo puede aparecer bajo su estricta denominación (leche, huevo, soja, …) o mediante otras designaciones (por ejemplo, en el caso de la leche, como caseína, lactoglobulina, …). También puede hallarse presente a través de los aditivos alimentarios, las famosas E seguidas de un numerito, y que nos traen de cabeza (por ejemplo, en el caso del huevo, E-322 (lecitina), E-161b (luteína), …)1.

Después, es importante también, tener en cuenta el tema de las trazas, que son posibles contaminaciones del producto con el alérgeno a evitar, menores al 10%, durante su producción o manipulación.
No todas los alérgicos las evitan. Muchos de ellos, o los profesionales que los atienden, no lo consideran necesario, o porque el nivel de alergia no es tan alto como para que se consideren riesgo o porque algunos estudios afirman que el consumirlas es una forma de inducir a la tolerancia progresiva del alérgeno.
Sea como fuerem si no podemos consumirlas, hay que tener en cuenta que pueden venir reseñadas en el embalaje con alguna de estas leyendas:
-          “Contiene trazas de …”
-          “Puede contener trazas de…”
-          “Elaborado en una fábrica de utiliza huevo, soja, …”
Es preciso conocer que la presencia de trazas, hasta diciembre de 2014, no es de obligada declaración por parte de la marca, aunque el alérgeno al que se refiera sí que lo sea. Por tanto, o la marca no tiene a bien etiquetarlo o, si lo hace, la mención puede aparecer en cualquier lugar del envase. Así que, lo recomendable es no limitarse a buscarla junto a los ingredientes, si no en cualquier lugar del mismo.
Si no encontramos la advertencia y tenemos necesidad de conocer este dato, lo mejor es ponernos directamente en contacto con la empresa, o bien al teléfono que aparece señalado como atención al consumidor o al correo electrónico que figure en el envase o en su página web.
Nos parece interesante fijarnos en este punto, en los alimentos veganos. Muchas veces, tendemos a pensar que este tipo de alimentos no contienen ningún tipo de proteína animal. Pero, puede ocurrir, que sí que presenten trazas de la misma, sin que por ello dejen de seguir siendo considerados como aptos para personas vegetarianas. Por este motivo, si no aparecen etiquetadas, y debemos evitarlas, sería prudente confirmar su ausencia con la marca.

En cuanto a las leyendas resaltadas con letra grande y dibujos identificativos que aparecen en el envoltorio y que nos alertan de que el producto evita determinado alérgeno, en gran cantidad de ocasiones, no se ajustan a la realidad. Pues, si después intentamos verificarla con los ingredientes, en ellos aparece claramente dicho alérgeno bajo cualquiera de sus formas o mediante trazas. Por eso lo mejor, es obviarlas, o, en todo caso, no fiarse totalmente de ellas.

Tras la comprobación minuciosa de todos estos aspectos hay productos que tenemos como habituales en casa para su consumo apto:
-          Por estar confirmados por la marca, por teléfono o e-mail, como aptos para sus alergias, tanto los ingredientes como las trazas, que en nuestro caso también hay que evitarlas.
-          Por sentar bien al niño. Hay veces que, incluso estando confirmados, no son bien tolerados por él debido a cualquier motivo. En ese caso, ante la duda, lo eliminamos de la dieta durante unos meses y, después, probamos de nuevo. Puede ser que, tras este tiempo, no presente problemas y la razón de las molestias fuese otra ajena al alimento en sí.
-          Por gustar al niño y aceptarlos de buen grado.
Aún así, debemos tener la precaución de revisar el etiquetado cada vez que lo compramos, y, cada cierto tiempo volver a confirmar las trazas. Las empresas no están obligadas a avisar a los consumidores mediante leyendas en el embalaje de estos cambios, simplemente lo reflejan en los ingredientes.

Mientras, cuando queremos introducir un alimento nuevo que no conocemos y que nunca hemos probado en casa, nos servimos de las siguientes herramientas:  
-          Grupos de Facebook2. Existen distintos grupos en esta red social en los que los alérgicos a los padres de éstos, ponen en común conocimientos y experiencias en relación a la alergia a alimentos. En ellos, entre otras cosas, se comparten productos aptos para cada alergia (nombre del producto y, a veces, fotografía del mismo) para ayudarnos entre todos. También se dan a conocer notificaciones de marcas o cuadros de alérgenos en las que se informa de la presencia o ausencia de los mismos.
-          Blogs relacionados con el tema de la alergia. Ahí se tratan aspectos relacionados con ella, incluyendo alimentos aptos.
En ambos casos, siempre es recomendable leer el etiquetado antes de adquirir el producto y, si se cree conveniente, verificar trazas, porque hay personas que no tienen que evitarlas.
-          Tiendas especializadas en comida para alérgicos e intolerantes, tanto físicas como on line. En ellas existen gran cantidad de productos a nuestra disposición y las personas que allí nos atienden (algunos alérgicos ellos mismos o sus hijos) son conocedores de esta problemática y disponen de mucha información sobre ingredientes, trazas y marcas, lo que nos aporta gran tranquilidad.
-          Acudir a las grandes superficies, pequeños supermercados o herbolarios y “echar una tarde de lectura de etiquetas”. Cada vez en más establecimientos existen zonas reservadas para productos aptos para alérgicos e intolerantes. En este tipo de espacios, o incluso en las zonas de alimentos que podamos considerar, en un principio, como “no aptos” para nuestra alergia, dedicar tiempo a leer ingredientes y, si lo vemos necesario, llamar a la marca y confirmar trazas, es una labor más fructífera de lo que pensamos. De ella surgen, gran cantidad de veces, las informaciones tan valiosas que después se compartirán en los grupos de facebook de los que antes hemos hablado.

Para finalizar, nos gustaría señalar que intentamos, en la medida de lo posible, conjugar éstas medidas con las que recogíamos en otro post de hace un tiempo Tips para comprar sano. Así podremos conseguir que los alimentos que forman nuestra cesta, además de estar permitidos para nuestras no estén alejados de un consumo sano y, mucho más, si hay niños en casa.


Notas:

1 Este es el listado que utilizo de aditivos prohibidos para la alergia a la proteína de la vaca:
http://www.alergiainfantillafe.org/msg-forof2.asp?foro=30&msg=17363&s1.

Y éste el del huevo:
http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/enfermedad/2008/07/15/178509.php

2 Algunas direcciones de estos grupos: