miércoles, 15 de enero de 2014

NUEVO PROPÓSITO DE AÑO NUEVO: NIÑOS POSITIVOS, NIÑOS FELICES.

Con el año nuevo también llegan una serie de nuevos propósitos a realizar que, la mayoría de las veces, quedan pospuestos hasta el año siguiente o desechados sin más.
Pues bien, nosotros en casa hemos establecido un único y sencillo proyecto que nos parece básico para disfrutar del día a día con lo que tenemos, y valorarlo en lo mucho que vale. Esto, desde luego, no está reñido con trabajar por lo que queramos que nos suceda pero, sin olvidar esos pequeñitos gestos que nos hacen más felices.
La idea me la "enjaretó" una amiga que decía haber visto algo parecido por la red. Y, como estábamos en los últimos días del año, me propuse ponerla en práctica en el 2014. Además, me pareció buenísima para realizarla con los niños e implicarlos en una actividad común en la casa, a la vez que inculcarles esa visión "positiva" de la vida.
De esta forma, cogimos un bote de cristal vacío y nos propusimos llenarlo con las cosas que cada día nos hacen sentir bien, ya sean grandes o pequeñas. Sirve por igual la satisfacción que nos produce el reconocimiento público por un trabajo bien hecho que el disfrute tras un buen día de campo, o la alegría que nos supuso llegar del cole o del trabajo y tener para comer nuestro plato preferido.
Así, anotaremos el hecho en cuestión en un papelito y lo echaremos dentro del bote. Y, poco a poco y según avance el año, el tarro se irá llenando de momentos especiales que volverán a nosotros cada vez que queramos abrirlo, ya sea en el mes de diciembre o cualquier día en el que nos sintamos un poquito “chofffffff”, comprobando, entonces, que nuestra vida está llena de buenos momentos.
Afortunadamente, nuestro frasco contiene ya muchas anotaciones. Aunque gran parte de ellas están garabateadas por mi hijo que, con sólo 3 años, no sabe escribir aún. Él me dice: “Mamá, dame mi libreta y mi boli que voy a escribir otra cosa chula que me ha pasado”. La dice en alto, la garabatea y la mete dentro. Luego, cuando mira el bote, se asombra: “¡Qué suerte! ¡Cuántas cosas bonitas nos pasan!”
¡¡¡Probadlo!!! Seguro que el vuestro también se llena igual de deprisa.

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