viernes, 6 de diciembre de 2013

LECHE DE VACA, SÍ O NO


Desde hace unos años se está planteando la controversia de si debemos consumir o no, leche de vaca, por los supuestos beneficios o perjuicios que pueda tener sobre nuestro organismo.
Afortunadamente, en la actualidad, disponemos de mucha información sobre la comida que nos llevamos a la boca. En la mayoría de ocasiones, miramos hacia otro lado a pesar de disponer de todas esas advertencias. Pero, en el caso de la leche -quizás por la sorpresa que nos ha producido el que se hayan levantado tal  cantidad de sospechas en torno a un alimento tan, supuestamente, completo y alabado durante años por sus beneficios-, este debate ha calado hondo entre la gente, y no es difícil que en cualquier conversación, más o menos relacionada con el tema, salga a relucir esta polémica.
Como decimos, existen defensores y detractores de la leche de vaca igual de acérrimos, cada uno en un sentido. El argumento a favor más esgrimido continúa siendo el de ser un alimento de un alto valor nutritivo, por su elevado contenido en proteínas, vitaminas y minerales. Debido a ello, se le atribuyen una serie de propiedades beneficiosas.
Además de otras muchas, señalaremos que:

 - Previene la aparición de enfermedades relacionadas con la desmineralización de los huesos, por su alto contenido en calcio y vitaminas.
- Favorece el control de la grasa corporal, por su elevado índice de calcio.
- Importancia fundamental a la hora del crecimiento en niños y adolescentes.
- Ayuda a conciliar el sueño, por ser una fuente de triptófano.
 
Por el contrario, entre las razones en contra podríamos reseñar, además de otras muchas:
 
 -Elevado contenido en grasas saturadas, que puede llegar a ocasionar Diabetes tipo 1 si se consume en altas cantidades.
- No existe una relación causa-efecto entre consumir más leche y tener unos huesos con más contenido en calcio, ya que sus proteínas y calcio, no son fijadas fácilmente por el organismo humano.
- Enorme aumento de personas alérgicas a la leche e intolerantes a la lactosa.
- Colesterol alto en niños grandes consumidores de leche, por la elevada cantidad de grasas que lo componen.

Ante estos argumentos, todos tan contundentes y en sentidos tan opuestos, a la persona que los lee no le queda claro la opción por la que decantarse, y opta por consumirla o no, en función de sus preferencias, gustos o necesidades.
Así que yo, que me encuentro entre ese grupo de personas interesadas en el tema, pero sin conocimientos médicos o químicos, más allá de los que alumbra el sentido común, que me permitan contrastar fehacientemente estas afirmaciones, sólo consigo sacar la conclusión de que la leche de vaca sólo es un alimento más en nuestra dieta. Y como tal, tomado en cantidades adecuadas, siempre es beneficiosa, pues aprovechamos sus aspectos positivos y, como no se consume de forma abusiva, sus aspectos negativos no llegan tampoco a afectar a nuestra salud.
En base a todo esto, opino que la demonización de la leche de vaca a la que estamos asistiendo actualmente, no tiene mucha razón de ser, y sólo es producto de esa exaltación anterior, que no sé muy bien a quién beneficiaba, y a quién beneficia ahora lo contrario.
Para mi paladar, tiene un sabor muy agradable tanto bebida como en cualquiera de sus derivados. Vamos, que ¡me encanta! Razón por la que, si no fuese por mi dieta restrictiva a causa de la alergia de mi hijo, al que doy el pecho, la tomaría como otro alimento más, sin enfatizar especialmente en su consumo.
Otra cosa muy distinta es saber qué tipo de leche de vaca estamos consumiendo. Qué antibióticos le inyectan a los animales y con qué los alimentan. O qué productos químicos le añaden a la leche para mejorar su aspecto o durabilidad. Hasta tal punto todo esto es tan cierto, que están surgiendo sectores, sobre todo en EE.UU., que apoyan el consumo de leche cruda, sin ningún tipo de tratamiento, lo que es un riesgo nada recomendable. Estos aspectos que me preocupan sobremanera.