martes, 27 de agosto de 2013

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

Todos nos hemos planteado, muchas veces, como padres de niños alérgicos, si el estar privados de gran cantidad de alimentos de consumo mayoritariamente infantil (chucherías, bollería, refrescos, productos precocinados, etc.) llega a ser, incluso, beneficioso para ellos en no pocos casos. Es decir, si nuestros niños alérgicos comen más sano que el resto de los chicos de su edad.
Esta reflexión es, por lo menos para mí, un aspecto positivo en el que me gusta centrarme a la hora de ver la alergia de mi hijo, y una motivación a la hora de prepararle su comida. Me refiero al hecho de saber que, además de estar evitando que coma algo que puede provocarle una reacción alérgica, estamos evitando que ingiera gran cantidad de grasas y aditivos que no son nada beneficiosos para un organismo que comienza su andadura.
Para sustituir a estos productos que son “prohibidos” para ellos por contener el alérgeno que tratamos de evitar, buscamos marcas aptas que les permitan poder tomarlos y comer de la misma forma que el resto de los niños. Aunque, en el caso de algunos de estos alimentos, más nos valdría prepararlos de forma casera, aunque no queden con el mismo aspecto o sabor que los que compramos. Y, si esto no nos apetece, por suponer una dificultad añadida o, simplemente, por falta de tiempo, sería interesante plantearnos eliminarlos totalmente de su dieta, más por su salud en general que sólo por su problema alérgico.
Reconozco, que en muchas casas, incluida la nuestra, esto sería un reto importante, y difícil de seguir al 100%, ya que los niños aceptan este tipo de alimentos de maravilla, y, además, son muy rápidos y sencillos de cocinar, lo que es de agradecer cuando vamos tan justos de tiempo, que es siempre. Pero, no debemos menospreciar la posibilidad de intentarlo para, cuando menos, si no eliminarlos totalmente de su dieta, si reducirlos en un número y cantidad importantes.
 

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