miércoles, 5 de junio de 2013

TRANSGÉNICOS, ALERGIAS Y COMIDA PARA ALÉRGICOS

Nosotros, los alérgicos o los padres de éstos, que continuamente consultamos ingredientes en cada compra y rastreamos etiquetas como el mejor de los sabuesos, ¿nos fijamos en si el alimento en cuestión es transgénico en sí mismo o en alguno de sus ingredientes?
Parece ser que esta búsqueda no sería baladí, pues los alimentos genéticamente modificados (OMG), entre muchos otros efectos negativos podrían suponer un aumento de las alergias y la aparición de otras nuevas.
Un alimento transgénico es aquel que ha sido creado modificando sus genes artificialmente con el fin de que dichos alimentos tengan unas características más beneficiosas para quien los produce, y que sin esa intervención externa no poseerían. Por ejemplo, una mayor resistencia a las plagas, una mejor apariencia, etc.
Mucho se ha hablado de qué tipo de efectos pueden tener dichos alimentos. Se sabe que su producción tiene altos costes medioambientales, y se prevé que también los tenga en la salud, aunque hay quien dice que es difícil asegurar esta influencia negativa en nuestro organismo, puesto que esto conllevaría estudios a largo plazo, costosos y que poco interesarían a según qué sectores.
Aún así, ya existen  investigaciones que aseguran que tenemos suficientes indicios de sus efectos perniciosos: desde infertilidad a mayor resistencia a ciertos medicamentos, como la amoxicilina, pasando por un aumento de productos tóxicos en esos alimentos, o hasta aparición de alergias nuevas. tal y como hemos señalado más arriba.
Teniendo en cuenta todo esto, y el hecho de que la soja y el maíz son los cultivos transgénicos más usados en la UE, y sabida cuenta de que la mayoría de nosotros usamos la soja o el maíz en gran medida, como sustitutivos de la leche o el trigo, no sería mala idea controlar el hecho de si el alimento que vamos a elegir como sustento de nuestros hijos es un OMG.
Aquí en nuestro país, desde abril de 2004 existe la obligatoriedad de etiquetar si el producto tiene un origen transgénico en sí mismo o en alguno de sus ingredientes. A pesar de ello, en pocas marcas podrás ver etiquetando este origen en sus productos. Quizás, porque pocas marcas originan sus productos de esta forma. Puede ser.
Pero yo, para más tranquilidad, hago lo siguiente:
- Compro aquella soja o maíz que etiquete lo mismo, pero al contrario: que dicho producto no es transgénico. La mención es muy concreta, por ejemplo en el caso de las bebidas de soja: "Habas de soja no transgénicas" o "Habas de soja no modificadas genéticamente".
- Como consecuencia de lo anterior, procuro evitar, lo máximo, aquellos productos de soja o maíz que no hagan mención al origen.
- Compro, cada vez más, productos ecológicos. Así me aseguro que, por ejemplo, los piensos que les dieron a los cerdos no eran transgénicos, y de esa forma, la rica chuletita que mi peque se come, tampoco lo es.
- Evito, lo máximo que puedo, los productos precocinados, donde los OMG suelen estar presente.
 
Puede que penséis, si habéis tenido paciencia para acabar toda esta entrada: "Otra tarea más al ir a la compra. ¡Cómo si fuera poco fijarse en cada E, en las trazas y demás!" Pero, de verdad, esta comprobación no supone mucho mayor esfuerzo, y se interioriza pronto, es fácil y rápida, y, a mi juicio, merece la pena.
 
Como guía que ayude en esta búsqueda os dejo un enlace muy útil. Aunque yo, francamente, de todas formas, busco la mención exacta en la etiqueta del producto.
 

Fuentes:



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