viernes, 21 de junio de 2013

ALERGIA A LA PROTEÍNA DE LA VACA-TEMPORAL INTOLERANCIA A LA LACTOSA

A veces, sucede que con los niños alérgicos que no toman otra leche que no sea la de la teta de su mamá y a los que le hemos retirado el alimento que, pensamos, puede ocasionarle la alergia, no obtenemos, los resultados satisfactorios que esperábamos, y los síntomas, los mismos o muy similares, siguen existiendo.
Puede ser que ese niño, durante un tiempo, haya desarrollado una intolerancia a la lactosa de manera temporal. Y, como sabemos, la leche de su mami también lleva lactosa
Si, además, la alergia que tiene el niño es a la proteína de la vaca, el lío que nos hacemos es mucho mayor. Puede que pensemos que si los síntomas no han desaparecido al eliminar la leche y derivados de la dieta de la madre o del pequeño ( si éste ya toma alimentación complementaria) es que no es APLV, si no que es intolerante a la lactosa. O puede que pensemos que ambas cosas (intolerancia a la lactosa y alergia a la proteína de la vaca), en realidad, son lo mismo. 
Además de la alergia alimentaria, las causas por las que un niño puede presentar esta circunstancial intolerancia a la lactosa, pueden ser varias.
Podría producirse por un proceso de infección gastrointestinal, muy frecuente en los niños. O, incluso, por una mala práctica durante el amamantamiento.
Como consecuencia de cualquiera de estos 3 casos, el intestino se inflama y se daña, causando diarrea. De esta forma, se pierde, temporalmente, la capacidad que posee de producir lactasa, enzima que nos ayuda a digerir la lactosa presente en la leche, incluida la materna. Así, el bebé reacciona mediante dolores de estómago, gases, cacas explosivas, etc.
Ante esta intolerancia, hay ocasiones en las que se aconseja a las madres que amamantan, el destetar a sus bebés y alimentarlos mediante leches de fórmula carentes de lactosa, argumentando que son incapaces de digerir ésta.
Con esta medida, no hacemos si no aumentar los síntomas y empeorar la situación, pues esta falta de tolerancia pasará una vez que sea solucionada la razón que la causa. Y la alimentación al seno materno contribuirá a que el intestino sane lo antes posible.
La manera más natural para resolver esta situación, es corregir el motivo que está ocasionando dicha intolerancia.
En el caso de que sea una gastroenteritis la razón desencadenante, se debe tratar ésta con los métodos habituales. La OMS recomienda:
“La dieta usual del infante debe continuar durante la diarrea, e incrementarse después de ésta. Ninguna comida se debe NUNCA restringir, y los alimentos usuales del niño NO se deben diluir. El amamantamiento SIEMPRE se debe continuar. La idea es darle tantos alimentos altos en nutrientes como el niño acepte. Casi todos los niños con diarrea muy acuosa retoman su apetito cuando la deshidratación es corregida, mientras que los que tienen diarrea con sangre a menudo comen mal hasta que la enfermedad se resuelve. Estos niños deben ser alentados a que retornen a su alimentación normal tan pronto como sea posible. Cuando se da la comida, usualmente nutrientes suficientes son absorbidos para permitir el crecimiento continuado e incremento de peso. Los alimentos continuos también hacen más rápida la recuperación de la función intestinal normal, incluyendo la habilidad de digerir y absorber varios nutrientes. En contraste, a los niños a los que se les restringe la comida o se les diluye, tienen diarrea por más tiempo y recuperan su función intestinal más lentamente.”
Traducción extraída de La liga de la leche.
 
En el caso de deberse la intolerancia a un problema en la forma de dar el pecho, hay que revisar de qué manera realizamos el amamantamiento.
La leche materna, al inicio de la toma, es muy rica en lactosa, pasando a continuación a disminuir dicho contenido a favor de la grasa.
Por tanto:
-         debemos evitar las tomas cortas, con las que le aportaríamos un exceso de la enzima que le daña.
-         no debemos realizar cambios frecuentes de pecho durante las tomas, es preferible realizarlas cada vez de un sólo pecho.
-         podemos, incluso, extraer la primera leche que sale del pecho y desecharla, por ser, como hemos dicho, más rica en lactosa.
-    revisar la forma de la succión o la posición en la que el niño mama, para detectar si ésa puede ser la causa.
Por último, y tal y como hemos visto al principio, si la razón fuese una alergia alimentaria deberemos de eliminar el alimento(s) que sabemos (o sospechamos) que le causa alergia, de la dieta del niño, si ya toma alimentación complementaria, o de la dieta de la mamá, si ella lo considera. Con esta medida los síntomas deben mejorar. 
Eso sí, en los tres casos expuestos, estos síntomas asociados a la intolerancia, irán aminorando con el paso de los días hasta llegar a desaparecer por completo. El intestino necesita un transcurso de tiempo (tras curar la gastroenteritis, tras corregir el error en la lactancia, o tras eliminar el (los) alimento(s) que ocasionan alergia) para sanar volviendo a ser producida la lactasa y reanudándose, así, la normal tolerancia al azúcar de la leche materna.
 
Fuentes consultadas:
 
 

No hay comentarios :

Publicar un comentario