jueves, 2 de mayo de 2013

EMPEZANDO POR EL PRINCIPIO. NOS PRESENTAMOS

¿Qué ocurre cuando, finalmente, a algunos después de largo tiempo, y a otros de manera más o menos accidental o inesperada, se nos diagnostica una alergia a alimentos, o bien, le es diagnosticada a nuestros hijos? Hay personas a las que la noticia cae “como un jarro de agua fría”, pues confiaban en un diagnóstico negativo, o simplemente, no barajaban esa posibilidad. O, puede que, como en nuestro caso, se sienta, incluso, alivio, porque el camino hasta llegar ahí, ha sido muy largo y tortuoso.
Sea como fuere, se abre ante nosotros una perspectiva nueva y desconocida que, al menos, en ese primer momento, no sabemos bien cómo afrontar. Hay que evitar el contacto, la ingesta, o hasta la inhalación, en algunos casos, de unos o varios alimentos. Ante semejante reto, se nos plantean una seria de cuestiones, derivadas de esta nueva realidad, para la que no nos sentimos preparados o informados.
1.- Dudas a la hora de establecer un menú variado, sano, apetecible a su edad, y, a la misma vez, tan restringido en gran parte de alimentos. ¿Qué alimentos son aptos? ¿Cúales no? ¿Qué aditivos debo evitar?
2.- Temor, como consecuencia de lo anterior, a no proporcionarle una buena nutrición debido a esta dieta limitada. ¿Le faltará calcio o vitaminas? ¿Será conveniente un aporte externo? ¿Tendrá un desarrollo más lento que el resto de niños?
3.-Expectación, a la hora de afrontar las relaciones sociales del niño. En parques, colegios, cumpleaños o, incluso, reuniones familiares. Por un lado, está la necesidad de preservar la salud del niño, evitando contactos o ingesta de alérgenos, que puedan ocasionarle nuevas reacciones. Y, por otro lado, está la, no menos importante, necesidad de relación y socialización del pequeño.
Estos recelos, normales en un principio, poco a poco se van disipando, en el día a día. Unos con más éxito que otros. Los padres vamos adoptando distintas “mañas” para ofrecer a nuestros hijos una vida más “normalizada”.
Es aquí, donde este blog quiere aportar su granito de arena compartiendo experiencias como madre de un niño alérgico. También, reseñando noticias o escritos publicados en papel o en la red, directa o indirectamente relacionados con el tema de la alergia alimentaria, u otras patologías asociadas, como la dermatitis atópica o la bronquitis asmática, todas ellas relacionadas entre sí.
Igualmente, tendrán cabida los temas ecológicos y medioambientales. A mi juicio, y según mi experiencia, una opción que, de forma natural, ayuda a mejorar, en parte, la calidad de vida de nuestros pequeños.
Así mismo, nos haremos eco de aspectos relacionados con la crianza puesto que, alérgicos o no, de niños estamos hablando.
Y, por último, una petición. Me gustaría que me ayudarais a construir un blog dinámico, natural, abierto, donde, a través de esta página o de nuestro perfil de Facebook, podáis verter vuestras opiniones, peticiones y sugerencias. Nuestra Naturalandia. No solo la de los mayores, sino, y sobre todo, la de nuestros chicos, verdaderos protagonistas de esta historia, nuestros Chiquialérgicos. Mi objetivo es hacer de este blog un punto de encuentro entre el entorno de los niños alérgicos (del círculo familiar, escolar, sanitario, u otros, y de cualquier edad),  y ellos mismos, desde donde compartamos, intercambiemos, discutamos, informemos, reivindiquemos y nos hagamos ver y escuchar. ¡Seguimos adelante!

4 comentarios :

  1. ¡Genial! Bienvenida!!
    Enhorabuena por tu trabajo. Cuantos más seamos más daremos a conocer las alergias alimentarias en la infancia.

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    1. Gracias, Silvia!!! De esa misma forma pienso yo. Por eso me he decidido ha hacerlo. Espero que, entre todos, consigamos aunque sea un poquito. Un saludo.

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  2. Qué bien!! Tienes un regalito en mi blog y gracias por compartir tanta información:

    http://sweetthingsblog.wordpress.com/2013/05/12/pastel-fondant-en-el-campo-y-premio/

    Un abrazo!

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